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Madonas
La obra Madonas nace
alrededor de una reflexiòn que el autor, tras un largo proceso
interior, puso en el centro de su bùsqueda estética.
Su capacidad artistica, su sensibilidad, y su labor, que con el tiempo
lo llevò a enfrentarse con el sistema mediàtico, hoy lo
proyectan en una nueva dimensiòn en la que, para sobrevivir, es
indispensable "Comunicar al mundo".
Desde una fase en que el cuerpo femenino ha sido estudiado, fotografiado,
exaltado y admirado como objeto maravilloso, éste se transforma
ahora en "Ser" vivo, "Ser" humano, "Ser"
pensante, "Ser" mensaje, palabra, sentimiento.
De esta manera, utilizando el unico lenguaje adoptado como patròn
por el mundo globalizado: la "comercializaciòn del cuerpo",
el autor superpone a este absurdo sistema de las cosas su propia "comunicaciòn
del cuerpo".
Asi en Madonas, resultado de este importante proceso creativo, Alberto
Magliozzi, hombre y artista, se cuestiona acerca del sentido de las cosas,
de su significado y de la conmociòn que este tipo de globalizaciòn
ha producido en nuestra mente.
Ideas, pensamientos, valores, ideologìas, sìmbolos religiosos,
se agotaron respirando este milenio y, despojàndose de su significado
original, perdieron su fuerza comunicativa, dejados atràs por una
“furia de vivir" a la que todos nosotros estamos sujetos.
De este vivir, de este mal“estar”, el artista quiere atestiguar
las consecuencias, que estàn bajo los ojos de todos pero son aparentemente
invisibles.
Asì el artista, totalmente conciente de estar siguiendo un camino
difìcil, erizado de censuras, hipocrisìas y aparentes contradicciones,
se enfrenta al tema màs importante, aquel que probablemente nos
distingue de todos los "Seres" que
comparten con nosotros este maravilloso y enfermo planeta: "la fe".
Es una via crucis sicològica que lo vio partir de la "terrible
constataciòn "que la Cruz cristiana, el sìmbolo màs
reconocido al mundo, ha sido reemplazada hoy en su papel milenario por
la M dorada de una
conocida empresa multinacional.
"Una cruz que se transforma en M"
Una transiciòn epocal que marcò profundamente tanto el tiempo,
como al hombre y al artista.
Nace asì Madonas: la madre de Jesùs que le ruega al cielo
con manos ensangrentadas y ojos inocentes.
La obra es conmovedora: envuelta en un halo luminoso que enfatiza el centralismo
de la figura, la virgen, sufriendo, parece a la espera, y sus manos ensangrentadas
indican sorpresa por algo que nunca hubiera debido ocurrir.
El velo, cambiado de su posiciòn natural, parece haberse abierto,
deteniéndose casi por milagro sobre las caderas para esconder a
las miradas indecentes ese regazo que desde siempre transmite la vida.
Las piernas, doblegadas bajo el peso del sufrimiento interior, intentan
aguantar temblorosas la destrucciòn producida por la humanidad.
Es por esto que el cuerpo tiene un tono tan claro, como si la pureza exterior
alcanzara la interior, y en la iconografìa en que el blanco representa
la pureza, el rojo de las manos ensangrentadas atrae inevitablemente la
mirada.
De esta manera la cascada de color se resuelve en la verdad del rostro
del personaje, y el deseo de realismo en el retrato aparece en la arquitectura
fotogràfica que pone el rostro mismo, caracterizado por un fuerte
aflujo de sangre, en el centro de la escena, casi queriendo resaltar el
contraste entre el cuerpo desnudo y el velo mìseramente transformado
en vestido.
- Watch video About the Backstage where
Magliozzi talk about Calendar's contents. (you need Real
Player)
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